31 de mayo de 2011

holynchwood

David Lynch y Laura Harring en el rodaje de Mulholland Drive (2001)
¿La vida es sueño?
La luminosa ciudad de Los Ángeles aumenta y corrompe el sueño de Betty Elms / Diane Selwyn (Naomi Watts) respectivamente, alimentando su deseo de triunfar en los grandes estudios al tiempo que perturba y sume en una compleja, enigmática y barroca pesadilla cuya materialización deviene en algo siniestro. El inicio de la realidad comienza cuando ella despierta en el apartamento mientras observa la llave azul, esta última como señal de "trabajo" cumplido (asesinato por encargo). Todo lo anterior es un sueño ideal donde una actriz mediocre, insegura y temerosa de la inminente muerte de su amante, mejora su triste realidad. La mayor parte de los personajes que aparecen en esa recreación están basados en las personas que encuentra en la cena de la casa de Mulholland Dr, a la cual es invitada por su director de cine Adam Kesher y actual pareja de su amante, Camilla Rhodes (Laura Elena Harring), reinterpretada en su subconsciente como la turbadora y amnésica Rita, una mujer de gesto desvalido que toma su nombre  de la actriz (Rita Hayworth) que aparece en el cartel de una de las grandes femme fatales de la historia del cine, Gilda. Lo que se muestra en pantalla, lo que ve el espectador, es lo mismo que lo que ellas entienden que está pasando, una percepción que es formulada por David Lynch (1946-) con todos los recursos propios del cine a su alcance: una banda sonora inquietante compuesta por Angelo Badalamenti; puntos de vista subjetivos; fundidos a negro e imágenes abismadas, borrosas, que remiten al sueño/pesadilla, inicio y final del mismo. Siendo el misterio mágico y seductor, este dios creador funde realidad y sueño en un nuevo mundo que no refleja lo real, sino que tiene entidad propia, donde se evita lo fantástico –sin dejar de ser surrealista– utilizando elementos que se vuelven simbólicos y representan deseos, miedos, represiones y pasiones subjetivas. Así, en su sueño, Diane pasa de ser una vulgar actriz a una promesa del cine; o hace la vida imposible a su director, al que odia por haberle quitado a su amada; o tras haber contratado a un matón en el bar Winkie's –de donde toma el nombre de Betty por la camarera que los atiende–, pintarlo tan desastroso que no pueda llevar a cabo el asesinato que previamente le encarga, y todo, mientras muere de un ataque al corazón la única persona que podría delatarla, un hombre que le explica a su ¿terapeuta? el aterrador sueño que increíblemente se hace realidad tras la aparición de un mugriento y repudiado vagabundo -sucio  e  indigno como las acciones de Diane, materializadas en forma de temores–. Sin embargo, el asesinato se ve frustrado en el sueño, permitiendo a Rita sobrevivir y entregarle a Betty el dinero junto con la llave azul, en una acción simbólica que representaría la cancelación del crimen. De acuerdo con esta interpretación, se podría considerar que la película se plantea en dos partes: la primera recogería los sueños de Diane mezclados con recuerdos distorsionados y focalizados en Betty y la otra, explicaría hechos reales, filtrados a través de la subjetividad alterada de sentimientos contradictorios por el “despertar” de Diane en esa especie de purgatorio que simboliza el Club Silencio, donde el maestro de ceremonias y La Llorona de Los Ángeles –interpretando esta última una versión en castellano del significativo tema “Crying” de Roy Orbison–, tendrían la misión de recordarle/s que uno no puede escapar de la realidad y seguir inmerso en un mundo imaginario o País de las Maravillas/Pesadillas. Es ahí donde el espectador, al igual que Alicia, desciende por los intersticios de un imaginario tan asombroso y atrayente que da miedo. Cumplidos diez años desde su estreno, los seguidores de esta película continúan haciendo cábalas sobre su intrincada trama.


Rebekah del Río aká. Llorona de Los Ángeles - Llorando

28 de mayo de 2011

barcelona neta

Ugo Tognazzi es Herdhitze, un cínico criminal nazi en Porcile (1969)
Julian (Jean-Pierre Léaud) e Ida (Anne Wiazemsky) son dos jóvenes burgueses destinados por sus ricas famílias a un matrimonio de conveniencia, eso sí, con la insondable barrera de la libertad de uno, melancólico y encerrado en sí mismo en protesta por el rechazo a su padre y a sus negocios con los nazis, y las ideas revolucionarias de la otra, defensora a ultranza del movimiento estudiantil de la época. El director italiano Pier Paolo Pasolini (1922-1975) conversa con el espectador en boca de esta bucólica pareja sobre el conformismo de la sociedad que solo acepta la obediencia y que como el protagonista, pretende demostrar su desobediencia al padre (autoridad), calificándola de la misma forma que se presenta la película, como una Pocilga, y todo esto, mientras se suceden revueltas sociales en contra del sistema, en este caso con el muro de Berlín como telón de fondo. Pero ahí no acaba todo, la historia moderna converge y acaba con un “apocalíptico” relato anterior en el tiempo; si el rico heredero es devorado por los cerdos a los que tanto adora en un fatuo festín que se lleva a cabo en las pocilgas de la granja de su majestuosa villa, otro joven, desesperado, que ha matado a su padre, come carne humana y vaga por las laderas volcánicas del volcán Etna, acaba esperando la muerte en el estéril paisaje siciliano de la Reconquista Española, donde unos lobos hambrientos terminan por unir ambas muertes. En estas dos metáforas asistimos pues, a la destrucción de unos "héroes" rebeldes negados a aceptar el orden establecido, donde el canibalismo o el carroñerismo (lobos) y el Nazismo (cerdos) remitirían a la barbarie y destrucción más absoluta del hombre.
A un día vista de la carga policial que despertó al país y a medio mundo en contra del movimiento 15M en la Plaça Catalunya de Barcelona y en vistas a favorecer claramente la presumible –o no– victoria del equipo patrio, la cifra de indignados y damnificados aumentó considerablemente al conocerse que las causas de tal efectivo fueron las de "limpiar" la zona de la insalubridad debida, con los disturbios que sin embargo los "antidisturbios" provocaron –la cifra de heridos aumenta a más de ciento veinte–. ¿Qué causa verdaderamente que la sociedad se aboque a la suciedad de una pocilga? ¿La unión más que el hacinamiento de personas comprometidas por defender unos intereses generales? ¿O la revancha futbolística de un ayuntamiento que prefiere ver a sus ciudadanos enaltecidos, ebrios y distraídos, capaces en su enajenación de romper o ensuciar mobiliario urbano y por supuesto de manchar la cara más bonita de la ciudad en pro de una celebración? Desde luego yo por pocilga entiendo lo segundo, y por cerdos, todos aquellos que pretenden silenciar el grito unánime de una nación; de todos los que se mueven en pro de la libertad, en marcha por un planeta cansado de vapuleos.

11 de mayo de 2011

cumpleaños dalí

107º aniversario del nacimiento del visionario Salvador Dalí (11/ 5 /11)

Dalí por Richard Avedon (1963)
Decir algo ingenioso del genio Marqués de Púbol Salvador Dalí (1904 - 1989) es automático y carente de sentido, sin suficientes calificativos para describir a este ecléctico, místico y surrealista personaje que vivió en torno a un contínuo doble sentido, haciendo Gala de su mayor obra: él mismo. Natural de Figueras, en la comarca del Empordà (Girona), vendría al mundo con el mismo nombre que el de su difunto hermano, tres años mayor y fallecido nueve meses antes de su nacimiento, hecho temprano que le haría entrar en una crisis de identidad consigo mismo al creerse una mera copia del primogénito caído. Pronto le declarará su amor al arte y eso hará que comience a abrirse a las vanguardias de los años veinte como el Dadá o su mayor referente, el Surrealismo –del que continúa siendo su máximo exponente–, sin descuidar su círculo de amistades artísticas con españoles como Picasso, Buñuel o Lorca y de toda clase y condición a lo largo de su vida. Del imaginario daliniano destacarán sus más célebres representaciones del tiempo y sus relojes blandos con La persistencia de la memoria (1931); la erótica inspiradora de su compañera y esposa Gala con Pie de Gala (1931) y en otras tantas composiciones como La Madonna de Portlligat, Galarina o Leda atómica; coqueteos con la geometría (caracolas, cadenas de ADN, huevos) y animales fetiche, como sus esculturas del elefante de patas alargadas y el rinoceronte o el teléfono-langosta.
En 1946 Dalí y Disney fusionan sus estilos para crear una obra de animación conjunta bajo el nombre de Destino, cuya fuente de inspiración será la canción de homónimo título del cantante mexicano Armando Domínguez, pieza que a su vez estaba basada en el mundo onírico del catalán donde la historia de amor entre una bailarina y un jugador de béisbol / dios Cronos enfatiza la importancia del tiempo mientras los amantes esperan que el destino actúe en sus vidas. Durante los próximos 57 años el proyecto quedaría relegado al olvido por su escaso valor comercial y falta de medios, y no sería hasta el presente siglo, con la reedición de Fantasía 2000 (2003), donde se incluyera la obra como material extra, acabada por el director francés Dominique Monfery siguiendo las mismas pautas de recreación que la idea original.
Una exhaustiva obra entre pintura, escultura, moda o fotografía a lo largo de sus viajes entre París, Nueva York y España, contenida en la cabeza de un artista de magna talla que llegará en forma de catálogo completo de similar envergadura hacia 2015 aunque mientras, puede verse gran parte de su huella entre el Teatro-Museo Dalí de Figueras, la Casa Salvador Dalí en Portlligat o el Castillo Gala-Dalí en Púbol, aparte de decenas de espacios museísticos alrededor del mundo dedicados al cuerpo y alma del artista.


música: Dora Luz - Destino 
Dalí, Disney, Domínguez, Dominique y Dora con un mismo Destino (1946-2003)

5 de mayo de 2011

varda verdadera

Agnès Varda y Sandrine Bonnaire en el rodaje de Sans toi ni loi (1985)
Ante la visión feminista de una pionera del Cinéma Vérité y de la Nouvelle Vague francesa como la de la directora belga Agnès Varda (1928- ) la dimensión por la que trasciende Sin techo ni ley  fusiona el drama de Mona Bergeron en su particular huida en busca de la libertad, con entrevistas ficcionadas a modo de documental basadas en aquellas personas reales con las que se topó la directora para nutrir su relato, a través de una serie de flashbacks que deconstruyen la trágica muerte anunciada de la indigente. Es a partir del descubrimiento de su cadáver, como la voz en off de la propia realizadora intenta narrar desde su desconocimiento las últimas semanas de la estigmatizada Simone, de ahí su aproximación a  través de las confidencias de los personajes con los que se va cruzando la adolescente. Así se desprende un esbozo de la incansable y bohemia nómada como la mujer distante que era, solitaria e independiente, descarada, autodestructiva, desmotivada,  inconformista, apática e incluso desagradable, mientras su naturaleza más íntima permanece como un rompecabezas, plasmada bajo la sombría y áspera tristeza del campo, la miseria y el frío invernal –desencadenante de su muerte–. Ella es una joven a la que aparentemente no le importan los sentimientos, vínculos o cualquier otra atadura, por ello viste en todo momento con una ropa gastada, sin higiene, percibiendo el paso del tiempo a través de su deterioro y con una actitud que demuestra su desagrado a cualquier cánon establecido, al tiempo que se escinde como una “grieta” de la misma sociedad que la aparta.
La música sólo suena cuando Mona camina sola, vista a través de travellings con desplazamiento de derecha a izquierda –lectura inversa como mirada hacia el pasado–. Así, la película se presenta como una sucesión de hechos consumados, sin explicaciones, sin saber las causas que empujan a la itinerante protagonista finalmente a encontrar la muerte en una zanja. ¿Qué es la existencia sino una sucesión de encuentros y desencuentros que se pueden determinar reconstruyendo aquello vivido? A veces, quienes nos tratamos de adaptados, no somos capaces de comprender el porqué de ciertos comportamientos ajenos, pues consideramos estar sujetos a lo que el Sistema dispone. En el caso de Mona, sus expectativas anteriores no le brindan salidas importantes, al menos eso es lo que ella concluye, ya que lo que busca a lo largo de su escapada es una realidad distorsionada repleta de pensamientos bucólicos que, al final acaban en una muerte absolutamente cruda, pero también romántica y por qué no, evocadora de "un pasar a mejor vida".
En 1985 Agnès Varda ganaría el León de oro del Festival de Venecia por esta cinta, y un año más tarde, el Cesar para su actriz principal, la también gala Sandrine Bonnaire, pasando a englosar una lista de trabajos reconocidos a nivel internacional. Sandrine, por su parte ha seguido haciendo cine principalmente en Europa y en los últimos años, ha emprendido otros proyectos como la dirección de su primera película en 2007, cuyo título Elle s'appelle Sabine es un conmovedor documental sobre el trastorno psicoinfantil y el autismo a propósito de su hermana Sabine.

27 de abril de 2011

un ciudadano ejemplar

70 años después Orson Welles sigue mandando con su Ciudadano Kane (1941)
La prensa escrita es protagonista y epicentro de la trama de la película de Orson Welles (1915-1985) Ciudadano Kane. El diario New York Inquirer, propiedad de Charles Foster Kane (personaje inspirado en el magnate de las comunicaciones americano William Randolph Hearst), funciona como un instrumento manipulador de masas a lo largo de una completa red de periódicos, radios y sindicatos distribuidos por EEUU: “Todo el mundo pensará lo que yo les ordene que piensen”. El periódico se revela por tanto, en comparación con el cine o la radio, como uno de los medios de comunicación más importantes de comienzos del siglo XX. 
La película se estructura en un continuo flashback, –una de las primeras veces que se utilizaba este recurso en el cine– desmontando la vida del periodista a través de la imagen que sus conocidos tienen de él, mediante una palabra que aparece tanto al inicio como al final de la narración: "Rosebud". Con este fin, el espectador es testigo de la labor periodística y deductiva de Thompson por conocer el origen del término y cualquier información que arroje luz sobre el popular personaje, del que se desconocen detalles que podrían ser reveladores. Esta locución, verbalizada al principio junto al desplome de la bola de cristal de nieve y encadenada con las imágenes nevadas de su infancia, evocarán los recuerdos de niñez e inocencia perdidos, el hogar, el calor maternal, la sencillez, el pasado que nunca pudo disfrutar y que en sus últimos días se arrepiente de no haberlo hecho, en parte, por encontrar en lo material del dinero o el poder todo lo que no pudo conseguir, como la felicidad o el afecto. Así, Welles, dibuja con efectividad visual la degradación de valores y ascenso económico del protagonista mediante el contraste y el llamado “sueño americano”.
Para el ciudadano Kane no hay nada ni nadie sagrado, todo es susceptible de ser adquirido y posteriormente almacenado en su solitario castillo de Xanadú, igual de sórdido en su interior que su fracaso moral. Esos objetos inanimados simbolizan la ruina de una vida exitosa que ha terminado en una inevitable sensación de desolación. A medida que los allegados de Kane nos cuentan, tras su muerte, sus impresiones sobre el difunto, de una forma parcial e incompleta la formación de una opinión sobre el  significado de Rosebud y el rompecabezas de Charles recae en el espectador como si se trataran de una misma pieza, mostrando al máximo representante del poder de la prensa con todas las contradicciones y problemas de su condición humana. 

24 de abril de 2011

angus & julia stone

Angus & Julia Stone, australianos y cantantes, agraciados y encantadores hermanos que suenan al tempo de unas voces cálidas y románticas, ilustran los sueños bucólicos de una cada vez más presente masa neofolk, esta vez agolpada en la tímida sala Bikini que ostentaba el sold out desde hacía días –tras el cambio de la sala BeCool y teloneados por el también antípoda Steve Smyth, lo que empujaba a ser el remate final de una diada de Sant Jordi perfecta. De temprano talento artístico, los frutos de este dúo empezarían a recogerse en su primer EP Chocolate & Cigarrettes de 2006, que predecería a su primer trabajo discográfico A book like this, cosecha que terminaría por abastecer las expectativas de las críticas con su floreciente Down the way, repleto de ejemplos como "Big Jet Plane" o "And the boys" que romperían la calma de su apacible anonimato.
Si bien es cierto, gran parte del color vocal de los Stone lo aporta la sinuosa y naïf voz de Julia, la cuál a la par que su hermano, tienen disco en solitario: The memory machine y Smoking gun respectivamente, este último de un encanto excepcional bajo el no muy masculino nombre Lady of the Sunshine. Pero no sólo eso,  el trabajo de estos artistas de pura cepa –sus padres son también músicos– es capaz de pervertir hasta la extenuación el "You're the one that I want" de Grease para convertirlo en una adorable versión acústica. Aún así, el ambiente distendido que se creó dio para algún que otro despiste  u olvido en la letra, que pudo solventarse con el desparpajo de ambos hermanos cuyo feeling en el escenario era superior a cualquier parentesco. Con este dulce panorama poco sería de extrañar que el concierto acompañado de violín, trompeta o harmónica no remitiera a la naturalidad de un paseo entre campos de infinitas espigas y de otras tantas rosas rojas que despuntaban en un día tan importante para la identidad catalana como para la tranquilidad de espíritu general.

Angus & Julia Stone - Santa Monica Dream

19 de abril de 2011

secreto a voces lusas

Joao Luís Arrais, Mª Joao Bastos y Adriano Luz en Misterios de Lisboa (2010)
A partir del folletín romántico del escritor portugués Camilo Castelo Branco Los Misterios de Lisboa (1854), novela coral de entramado amoroso y relevancia social donde los secretos familiares y la consciencia de culpa atormentan el recuerdo infundado de un joven moribundo Pedro da Silva, el cineasta chileno Raúl Ruiz (1941 - 2011) recrea su adaptación homónima junto al guionista Carlos Saboaga en 266 minutos de minucioso metraje, –más una versión extendida por capítulos para la televisión– consiguiendo entre otros triunfos la Concha de Plata al mejor director en la pasada edición del Festival de San Sebastián. 
Siguiendo un sistema narrativo a modo de cajas chinas, el espectador descubre los entresijos de unas vidas complejas repletas de encuentros y desencuentros, situadas siempre “entre bastidores” respecto al teatrillo de João, permitiendo asistir a la existencia de unos personajes enclavados en su propio marco: el de la literatura; el del cine; el del mundo como un gran teatro, como un juego que no se puede controlar –del que el mismo protagonista forma parte–, justificando así cierto aire efectista que sobrevuela durante todo este trepidante viaje generacional. La estructura de la película, pues, sujeta la dramática, delicada y corta vida de Pedro da Silva, un falso huérfano sin nombre concreto (João), cuyo deseo de conocer su origen le lleva a presenciar todo un desfile de personalidades a través de los relatos iniciados por el polifacético y benefactor padre Dinis, al que se incorporarán otros narradores como la advenediza madre Ângela de Lima, Alberto de Magalhães, Elisa de Montfort, el Conde de Santa Bárbara, Blanche de Montfort o el propio Pedro, introduciendo cada uno a otros por medio de confesiones que descubrirán la génesis oscura y motivacional de sus historias. Pero más que un progenitor, el protagonista necesitará alcanzar la felicidad, la libertad, el amor, la verdad, una referencia fuerte que sacie su necesidad imperiosa de encontrar el apellido que le falta, –indispensable para llegar a ser alguien en aquella época–. De este modo y hasta el final de la película, Pedro estará desconcertado y falto de capacidad de reacción ante los acontecimientos, luchando contra las paredes de su escenario –su madre le regaló ese teatro de niño cuando estaba enfermo como si así ya le indicara que en su vida solo sería un títere incapaz de moverse por si solo, sin una personalidad definida–. 
Secretos que surgen de aquí y allá, amores ardientes, pecados que necesitan ser purgados, todo un caleidoscópico fresco que debe ser observado con atención en una historia que viene y va durante más de medio siglo sin importar que se pierdan conexiones entre las piezas de un extenso rompecabezas. Es en una habitación donde empieza y acaba todo. Empieza convaleciente de unas altísimas fiebres y termina postrado en otra cama de similares proporciones por un achacante viaje de Lisboa a las costas brasileñas, que acabará por apagar la poca luz que soporta la vela del escribano al que a duras penas relata su propia versión de sí mismo.

Misterios de Lisboa - Making off 
banda sonora original: Jorge Arriagada

17 de abril de 2011

paul al atardecer

El universo de Paul Auster de nuevo en Sunset Park (2010)
Sunset Park es la ultimísima novela del norteamericano Paul Auster (1947- ) que, aparte de dar nombre a la obra, evoca al escenario de su recurrente ciudad de cristal, esa en la que habitan una serie de personajes, reales o no, tan verosímiles que acaban resultando íntimos para el lector: la omnipresente Nueva York. El barrio en cuestión, situado en el distrito de Brooklyn, combina construcciones de estilo neoclásico y Art Decó, sobrio y decorativo respectivamente, lo que apunta a un notable contraste que dibuja la riqueza del conjunto literario; por una parte los desahuciados jóvenes okupas de la llamada “generación perdida”, llenos de vocaciones pero escasos de recursos económicos o, aquellos desheredados que en plena recesión americana (la historia se desarrolla de noviembre de 2008 a mayo de 2009) no pueden hacer frente a sus hipotecas. Junto a este cuadro se enclavan, en lugares diferentes, los acomodados padres del protagonista, lo que abre una brecha entre la presente crisis económica y el difícil momento de Miles Heller por llegar a conocerse y aceptarse a sí mismo, abrumado por el recuerdo del desafortunado accidente de su hermanastro. Ese mismo empellón que sesgó la vida de Bobby en la carretera será el que azote también al protagonista de aquí para allá sin rumbo fijo, renunciando a sus ilusiones y buscando refugio en el presente amor con Pilar Sanchez.  
En vez de contarnos cómo las vidas de las personas terminan por coexistir en esta sociedad prefabricada, Paul Auster acepta que el protagonista nunca acaba de hacerse, que las parejas nunca encajan completamente, que las relaciones de compañerismo en esa casa abandonada terminan gestando una sencilla complejidad con los aledaños del otro, en una búsqueda de sus identidades a través de la sexualidad del generoso Bing Nathan, la erótica pintora Ellen Brice o la comprometida doctorando Alice Bergstrom. Conforme leemos la historia central descubrimos entre sus líneas la profundidad de los relatos que contiene: el acercamiento entre un padre y un hijo; las desavenencias conyugales o el suicidio de la hija de Renzo Michaelson, matizando los contornos de cada uno de ellos, las luces y las sombras de cada personaje hasta convertirlos en personas de carne y hueso. He aquí la magia de este autor, genio de la metanarrativa, que hace de una historia relativamente sencilla todo un juego de espejos en el que las tramas se van reflejando unas a otras.

8 de abril de 2011

ava infinita

Doña Ava Gardner dialoga con una joven Ava en La noche que no acaba (2010)

¿quién es el animal más bello del mundo?
Joseph L. Mankiewicz (1909-1993) dirige en 1954 La condesa descalza, tomando como referencia el cuento de la Cenicienta, en un análisis sutil del showbusiness hollywoodiense y de sus estrellas, situando la figura de Ava Gardner (1922-1990) en el papel de la actriz ficticia María D'Amata, una bailarina española de origen humilde que ve como el mundo del espectáculo se rinde a sus pies, pero que acabará siendo víctima de sus sentimientos a manos de un conde despechado, su oscuro e impotente príncipe azul.  
El relato comienza y termina en el funeral de la condesa; primero con la incesante lluvia que oculta bajo los paraguas las expresiones de los asistentes (menos las de un lúcido y empapado perdedor Harry Dewes), para acabar delatadas al escampar y salir el sol, un círculo en el interior del cuál se visualizarán las diferentes etapas de la condesa María Torlato-Favrini a través del monólogo interior de este cineasta frustrado interpretado por Humphrey Bogart. En este sentido, él no busca juzgarla, prefiere relatar lo que ha vivido, la libertad con la que la ha tratado, esa mujer que adoraba a su padre y que verá en Dawes a un segundo referente, alguien en quien podrá confiar como esa "hada madrina" que la arrebató de los tugurios de Madrid para hacerle realidad un sueño de nueva princesa de cuento, ser actriz de Hollywood. La desgracia de ésta sobrevendrá cuando vea que los hombres no pueden ver más allá de su exuberante cuerpo, razón por la que buscará la felicidad en la farándula y finalmente en la nobleza. Al fin y al cabo, la frase de Harry “un guión debe tener sentido, la vida no” viene a metabolizar al propio relato, al querer mostrar la vida en sí misma, sin ningún happy end.
En esta película resplandece una Ava Gardner (1922 1990) rebosante de un sex appeal que, al son de un erótico baile flamenco o tendida en un tórrido traje de baño, provoca la lascivia del personal. El documental de Isaki Lacuesta La noche que no acaba (2010) basado en el libro de Marcos Ordóñez Beberse la vida, los años de Ava Gardner en España fue presentado en San Sebastían el año pasado y laureado en la recién clausurada 14ª edición del Festival de Málaga, donde a través de las voces de Ariadna Gil (Ava de los años 50) y Charo López (Ava de los años 80) se recoge la vida pública –y también privada de la estrella desde el primero hasta el último instante de su paso por nuestro país. Así se recoge en una entrevista años después de descalzarse del cine: “mi belleza se ha marchitado, pero eso me libera”, consciente del frenético objeto del deseo con el que sucumbió a la cámara y reflejo de una vida, detrás de ella, igual de agitada. Para que la vida loca de Ava  pueda ser disfrutada por todos –y criticada por los demás–habrá que esperar a su estreno oficial en cines, fecha que de momento se desconoce.

27 de marzo de 2011

desayuno de oro y diamantes

Audrey Hepburn cumple sus bodas de oro en Breakfast at Tiffany's (1961-2011)
De la novela corta de Truman Capote Desayuno en Tiffany´s (1958) se desprende un retrato ácido de la sociedad neoyorquina que rodea a una call girl como Holly Golightly en los años cuarenta, una trama que contextualizada por Hollywood y su director recientemente fallecido Blake Edwards (1922-2010) en los sesenta, acabaría transformada en la sofisticada y frívola historia de amor en clave de comedia romántica que significó Desayuno con Diamantes –título en España–, por cuyo guión adaptado de George Axelrod conseguiría una candidatura al Oscar.
Si bien el ritmo en que los acontecimientos suceden precisa de ser más ágil y rápido en un film que en la novela, la dirección que sigue la película vendría vertebrada por la historia en presente del criminal Sally Tomato y la de amor entre Holly y su vecino Paul Varjak. Paralelamente en el mundo referido al texto, el observador/escritor suministraría sus experiencias desde dentro, a través de lo que ha vivido junto a Holly años atrás –o vive en el momento en el que rememora los hechos–, cuyo nombre real se sustituye por el del hermano de la protagonista, Fred, hasta la muerte de éste. 
La trama se deconstruye a través del happy end interpretativo entre la encantadora Audrey Hepburn y el melancólico George Peppard, donde se descubre la condición para que la protagonista deje de escapar de sí misma y acepte su propia identidad; pasa de tratar sus relaciones esporádicas como beneficio económico a sentirse molesta con dicha actitud. En la novela no se intuye este cambio debido a que Capote presta más atención a la caracterización que a la transformación de ella, y a pesar de la relación estrecha entre un hombre y una mujer solteros, rompe el cliché y prueba como la insignia “Holly Golightly viajera” identifica a ese ser salvaje (Lulamae), de espíritu libre (como el gato con el que vive y que no tiene nombre), “protegido” de los peligros de una vida ajetreada por su medalla de San Cristóbal (patrón de los aventureros); mientras Paul, el lado más comprometido de los dos, porta un anillo con otra insignia, la que representa la estabilidad.
La traición al espíritu de la novela es evidente en tanto que el mensaje que desprende la obra literaria es muy diferente al que transmite la película, ahora, eso sí, igual de válido a nivel comercial o incluso más que el original. De cualquier modo la imagen de glamour atemporal de Audrey (1929-1993) fue el catalizador del éxito de la cinta; si bien a través de su elegante boquilla mientras fumaba o portando el entubado traje negro hasta los tobillos de Givenchy, se le dotó de un aura chic acompañada del Moon River de Henry Mancini, que resultaría inolvidable y marcaría el estilo y presencia que la han llevado al estatus de icono del cine y de la moda actuales. 

23 de marzo de 2011

el último desliz

Si Cleopatra levantara la cabeza posiblemente se desharía en pedazos halagos hacia su mejor cara, la que le brindó después de Cristo la actriz inglesa Elizabeth Taylor; la que enamoró también a un Marco Antonio aká. Richard Burton que le dejó la cicatriz de su amor para siempre, el áspid que hoy tras la picadura de una larga afección cardíaca mientras dormía y con casi ochenta años a sus espaldas, la ha sumido en ese sueño eterno y reparador al que Hollywood la elevó: la muerte del mito.
Desde sus inicios en el cine nunca se conformó con ser la primera actriz, puesto que desde bien mujercita ya lo había conseguido, en parte gracias a la desbordante belleza de sus proporciones y a esos ojos de color violeta tan ardientes como el tejado de zinc por el que se paseó junto a Paul Newman. Después de varios Oscar, de una estela gigante de éxitos profesionales durante más de tres décadas, fue en los setenta cuando se empezó a mascar su declive: ahogada en el alcohol, cansada de casarse una y otra vez y sin apenas papeles salvo cameos y apariciones en televisión, pasó de ser la mujer maldita a recuperar sus fuerzas en los ochenta y convertirse en una de las más famosas activistas en la lucha contra el SIDA junto a su buenos amigos Michael Jackson o Rock Hudson.
Liz por Richard Avedon (1964)
Así fue como el séptimo arte la consagró como la séptima mejor estrella femenina de todos los tiempos o la mujer más hermosa del celuloide por delante incluso de Ava Gardner, mientras su vida sentimental estallaba tanto dentro como fuera de la pantalla, con hasta siete maridos en ocho bodas truncadas durante el mejor papel de su vida, el de Dame Liz Taylor (1932 2011). El star system ha perdido a una de las estrellas más representativas de la época dorada del cine norteamericano,  del que poco a poco vamos asistiendo atónitos a su caída pasando a ese Panteón inmaculado donde se colocan las musas que han inspirado y seguirán inspirando sueños en el común de los mortales: el cine y sus grandes protagonistas.