20 de diciembre de 2011

el miniput se deja ver en abierto

Íngrid Guardiola ante la cámara · Flickr Miniput © 
Televisión y calidad son dos conceptos que en la actualidad difícilmente podrían asociarse al grueso de programas con los que la sociedad está acostumbrada a lidiar; pero más allá de esa parrilla convencional se encuentra una suerte de pantalla global que aglutina formatos internacionales del circuito anual para exhibirse durante una jornada de doce horas ininterrumpidas en la única y ya decimoséptima Muestra de Televisión de Calidad del Estado español (MINIPUT), celebrada el pasado 3 de diciembre como parte de la programación del CCCB y siguiendo una estructurada selección del último INPUT. Así, a medida que se buscan nuevas fórmulas para seguir atrayendo a una audiencia cada vez más exigente, el medio evoluciona y se nutre sinérgicamente de espacios tales como documentales, series de ficción, concursos o reality shows, que derivan a su vez en híbridos o propuestas totalmente innovadoras. Desde primera hora pudieron verse proyecciones tan diferentes entre sí como las del falso documental Cleveland Vs. Wall Street de la cadena suiza RTS sobre el juicio a los 21 bancos responsables de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos; los docu-realities Threesome y su escuela noruega de coaching sobre sexo o Le jeu de la mort, basado en un concurso francés cuyo ganador no es otro que quién menos escrúpulos tiene en propinar descargas eléctricas; ficciones inspiradas en poesía y literatura como The song of lunch de la cadena británica BBC2, y también la holandesa Annie M.G, en cuyo pase para el capítulo piloto estuvo presente su directora Dana Nechushtan; e incluso sesiones locales y nacionales sobre diferentes disciplinas como Pienso luego existo de TVE (filosofía) o Awa!Awa! y Im Kreiss (música), sin olvidarse del panorama catalán y los esfuerzos conjuntos de Denominació d’ Origen (DO) y la Xarxa de Televisions Locals (XTVL) por dar visibilidad a piezas tan representativas como Brots de la productora Crampton y Baret Voltaire de Piscolab Films.
En torno al reivindicativo lema “la televisión de calidad es posible” se abogó por una mayor presencia de servicio al ciudadano, ideas muy presentes en la última temporada televisiva de TVE y TV3 que, aunque pasan por tiempos revueltos y ajustes presupuestarios culturales y políticos, no han dado tanto el pistoletazo de salida al entretenimiento vacuo como Antena 3 y sus nuevos concursos y talent shows o Telecinco, que pretende virar el color de una programación excesivamente rosa a una más blanca. Íngrid Guardiola, coordinadora del MINIPUT, lamenta que esta crisis provoque un hastío en las televisiones que no permita el riesgo creativo y haga por tanto que sigan decantándose por formatos más funcionales, económicamente hablando. Agradecer por partes a la Universitat Pompeu Fabra y a Televisió de Catalunya que en 1994 decidieran iniciar un proyecto que ha ido creciendo con el paso de los años hasta contar hoy en día con el soporte de una decena de entidades y una suma de 1200 visitantes entre profesionales e interesados en el recién clausurado encuentro y a Josep Ramoneda, director del CCCB durante 17 años hasta esta misma tarde por haber dado a luz proyectos tan emblemáticos e interesantes como éste.

14 de diciembre de 2011

bestias de hoy y dreyer

Carl Theodor Dreyer y su reflejo frente al espejo 
Allan Gray fuera de sí en Vampyr (1932)
Con la sobrenatural llegada de libros, películas y series de temática fantástica como la saga Crepúsculo o The Walking Dead, el género experimenta actualmente un renacimiento con el que Carl Theodor Dreyer (1889-1968) ya soñaba en Vampyr ochenta años antes, obra esta última que fracasaría horrorosamente al no resistir la transición de una década que se debatía entre un terror mudo que funcionaba y su paliativo sonoro, un  desinterés que se mitigaría con la incipiente generación de cineastas de corte realista de los años cuarenta. Este relato de una bruja vampiro se bate a duelo con la realidad que el espectador cree experimentar en torno a la aparición del protagonista Allan Gray en una pensión fantasmagórica –auspiciada por la guadaña de un campesino– con un tratamiento que ya alerta de un mal augurio; exteriores bucólicos impresionistas e interiores de decadencia expresionista. 
El Dracula de Carlos Villarías (1931)
Coetáneas son las versiones modernas que conseguirían un notable éxito comercial como Dracula y Frankenstein (1931);  La Momia, El Hombre Invisible y el Hombre Lobo; los deformes Freaks (1932); gigantescos animales como King Kong (1933) e incluso versiones femeninas como La novia de Frankenstein (1935). De aquí, con la proyección estelar del vampirizado actor Bela Lugosi y la fama que le precedía al Dracula de Tod Browning, destinado al público americano y angloparlante, aparecería otro simultáneo como réplica hispana, Spanish Dracula de George Melford, –protagonizada esta última por unos actores españoles ilusionados con triunfar en Hollywood entre los que se encontraban Carlos Villarías y Lupita Tovar y de cuyas producciones respectivamente se encargaría la UniversalAsí, Hollywood Talkies recoge en el documental producido por Lluís Miñarro con Premio de la Crítica en la pasada Mostra de Venecia incluído, la ruta de estos actores hacia el Dorado Hollywood, en un único pase programado para el día 15 de diciembre en el Cine Truffaut de Girona y que además contará con la proyección de la primera versión en español del vampiro más conocido de todos los tiempos. Disfruten, pasen y sigan pasando miedo.


Hollywood Talkies
escrita y dirigida por Óscar Pérez & Mia de Ribot