27 de febrero de 2011

you don't nomi

El contratenor alemán Klaus Sperber (1944-1983), conocido artísticamente por su falsetto nombre artístico Knomi, cambiaría su apellido por el anagrama de OMNI -revista americana de ciencia ficción- tras aterrizar en el East Village neoyorkino como extraterrestre y artista performance de la mano de David Bowie. Combinaba el estilo sintético de un níveo maquillaje, con la etiqueta de unos trajes de colores plásticos que iban del blanco y negro al ácido; hombreras espaciales de formas triangulares que, con todo, aumentaban su versión más alienígena de sí mismo, y eso que su voz era muy familiar aquí en la Tierra por la resonancia que mantenía con la gran Maria Callas, muy admirada por el artista. Desvinculado de etiquetas musicales en alza a principios de los ochenta como el New Wave, su particular ariete vocal potenciaba la ópera, el pop y el vodevil –Dark cabaret, a medio camino entre la alta y la baja cultura, un espectáculo que entusiasmó desde el principio al velvet underground bohemio neoyorkino y a sus líderes, Andy Warhol o Nina Hagen, –o la misma Blondie aká Debbie Harry–.
En 2004 se estrenaba el documental The Nomi Song dirigido por Andrew Horn sobre la vida y milagros de este revolucionario cantante lírico que no sucumbió a su débil sistema inmunológico humano, uno de los primeros famosos afectados por una enfermedad que posteriormente se conocería como SIDA.
"He came from outerspace to save the human race" y otras muchas letras que dejarían pistas de su paso por la Tierra tan inquietantes como Total Eclipse, en donde homoerotiza al Sanson de la obra de Haendel para explicar la persecución del colectivo gay que el mismo sufría; o  The cold song, que serviría de banda sonora para la excelente película de Maurice Pialat A nous amours  estrenada el mismo año de su fallecimiento. 

24 de febrero de 2011

natalie in black

Black Swan (2010)
A pocas horas de la entrega más prestigiosa de premios de la Academia, Los Oscar, la nominada a Mejor actriz Natalie Portman no debe caber en sí de gozo, hecha un manojo de nervios y con mil mariposas revolteando ante la expectativa: ¿será niño o niña?. Lo que si se puede desplumar sin que rompa el encanto de la película, no queda en su portentosa actuación entre la dualidad del cisne blanco y el cisne negro tchaikovskiano que Darren Aronofsky (1969-) lleva a las alturas, sino la transformación física acompañada del éxtasis musical que el Lago de los cisnes provoca tanto en su protagonista como en el espectador. La obsesión por la perfección despunta en el autocontrol que Nina aspira para manejar la presión a la que se enfrenta a diario con la danza, una tónica que es representativa en ambas personalidades del ballet ruso, magnificamente perfiladas por la ambientación y los efectos visuales sobretodo, de maquillaje y vestuario. Y son estas prendas las que además, han calado fuerte en una tendencia que prima en la moda femenina más actual, desde  los tonos blanco, beige y negro minimalistas de las mallas, al más puro estilo barroco y burlesque de plumas, tutús y corsés.
A pesar de la tregua que se le da a la poco explotada Winona Ryder, la arrebatadora bailarina Beth en el ocaso de su carrera, no estaría demás mencionar como vuelve a levantar el vuelo la sombría actriz, aunque sea por pocos minutos.

17 de febrero de 2011

bill & the City

bloglovin
Bill Cunningham (1929-) tiene en su haber cincuenta años recorridos a espaldas de neoyorkinos conscientes de que son moda a pie de calle, unas propuestas  diferentes y atrevidas que desde entonces pueden verse domingo a domingo en sus columnas del New York Times "On the Street" y "Evening Hours". Fuente de inspiración para Scott Schuman, "The Sartorialist", ha llevado de calle a diseñadores que han contemplado como las tendencias bajan de las pasarelas para toparse con un viandante a manos de una cámara que toma su bicicleta para dirigirse hacia la búsqueda pura y dura del estilo, más o menos ponible, más a menos al alcance de todos. Si todas las mujeres de Manhattan "se visten para Bill", como asegura la influyente Anna Wintour, editora de Vogue USA, será que el diablo sabe más por Cunningham que por la fashion week
El documental que relata la vida del dispar octagenario Bill Cunningham New York de Richard Press, muestra a un genio apasionado de su trabajo que vive una modesta vida a la que no da importancia, en su estudio y diminuto atelier fotográfico donde ha vestido, viste y seguirá vistiendo a multitud de generaciones a golpe de disparo. 
El estreno para la puesta de largo está previsto para el 16 de marzo, hora local de la Gran Manzana.

14 de febrero de 2011

cataluña se lleva la palma

Abre los ojos...y mira, Albert Serra
Últimamente, Cataluña ha visto cómo su cine ha venido cosechando triunfos en diferentes festivales y cómo críticas favorables al trabajo realizado por sus cineastas, han dado lugar a su reconocimiento dentro del panorama cinematográfico actual. Esta creatividad ha abierto el camino hacia un cine sólido, arriesgado y comprometido, disgregado del cine que se genera en la capital y construido por algunos que ya tienen un lugar en la cultura cinematográfica internacional como Albert Serra, Isaki Lacuesta, José Luis Guerin o Pere Portabella, unos “elegidos” que apuestan por el cine de autor hecho o no en Cataluña, en catalán o castellano y con un cierto aire costumbrista.
Actualmente, con la llegada de nuevas técnicas digitales, se han diversificado los estilos y se ha permitido el acceso al cine a mayor número de directores, gracias en buena parte, al ahorro en los costes de producción. Así pues tenemos ejemplos en películas como El cant dels ocells (2008) de Albert Serra, donde lo contemplativo de su belleza formal pasa por una estructura narrativa que lejos de no tener un estudio cultural, se mueve entre lo académico de su destacada composición de planos, y una cierta naturalidad de acción de los personajes. La cinta, que se presentó en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes en 2008, explora la historia bíblica de los Tres Reyes Magos no desde el mito cómo sería lo habitual en un texto “sagrado”, sino deconstruyendo el conocimiento que nos ha llegado de él hasta nuestros días, a través de una puesta en escena poética y onírica, dónde los personajes están abstraídos, sin matices, y satirizados en ciertos momentos -así como Pasolini reconstruía el mito y lo dotaba de un cierto aire de provocación.
El cine de autor catalán está viviendo una auténtica “edad de oro” dónde los grandes expectativas han visto premiadas cintas como Elisa K o Pa negre, ambas del 2010, en la última edición del Festival de cine de San Sebastián y en los recién clausurados 25º Premios Goya, otorgando a esta última nueve de las catorce nominaciones a las que optaba, entre ellas la de mejor película y mejor director para Agustí Villaronga, lo que la sitúa en un paradigma que a pesar de su renombrado éxito, no ha llegado a todas las pantallas estatales.

11 de febrero de 2011

ce n'est pas tati

Jacques Tati y su álter ego Monsieur Hulot en Mon Oncle (1958)
Mi tío es una de las películas más reconocibles del director francés Jacques Tati (1907-1982), debido principalmente al icónico personaje que encarna el tío de Gerald, cuya gabardina, pipa y sombrero preceden a la magia que despierta Monsieur Hulot. Podría decirse que, junto a Mary Poppins lograron meterse en el bolsillo a todo una generación de niños juguetones hartos de la grisácea educación de la época, en busca de ayos tan encantadores como ellos. La importancia de esta nueva visión educativa radica en mostrar que el mundo de los niños y el de los adultos no son del todo diferentes si pueden compartir la espontaneidad como ruptura de unos estrictos modelos sociales. Los adultos son los complejos, Hulot y su sobrino no.
La puesta en escena es la principal baza de la película, cuyos decorados -a destacar la vanguardista pero poco acogedora casa de los Arpel o la fabrica de plásticos de estilo retrofuturista- seguidos del  colorista vestuario de Jacques Cottin, en especial los abigarrados diseños que paseaba la vecina  de al lado, logrando una ambientación que soporta esta visión de los tiempos modernos, con una influencia clara del también actor Charles Chaplin y de sus  inconfundibles gags, a manos de las incipientes tecnologías que volvían locos a ambos cómicos (a destacar la secuencia de la cocina).
La vida de Hulot ya había saltado al cine cinco años atrás por el mismo director, su propio ego, en Las Vacaciones de M. Hulot y sería a partir de aquí cuando la figura extravagante y remilgada del francés formaría parte de películas como Playtime o Tráfico, ambas de Tati.
Recientemente se estrenaba L'Illusionniste dirigida por Sylvain Chomet, una película de animación a partir de la adaptación de un guión propio del desaparecido, donde el tío Hulot se  vuelve a dejar ver como mago entre payasos, acróbatas y coristas de un espectáculo de principios del siglo XX.


¡Pasen y vean!